viernes, 14 de diciembre de 2007

Poemas Negros y Absolutos III

A la musa olvidada...

I

Te canto a ti mis miserias y regocijos,
ahogándome en el recuerdo de tu mirada,
grandes son las penas, divino el vacío...
el ave se estrella en la corriente ensimismada.

¡Oh gloriosa batalla jamás librada!,
cuya pena atropella a la serpiente,
mis ojos nuevamente están ciegos,
cuando a quien miente, aplasta el alabastro.

Al amor a quien le canta el poeta,
a quien maldice el desgraciado,
pido perdón por los suplicios,
al desenterrarte del pasado...

Soledad consumada, ahora y siempre...
Atrapado en el foso, entre grillos y cucarachas,
fatales son los castigos, vividos de pura muerte,
el ave se oculta en sombras enmascarada.

II

Una tarde te hable, y me mordieron tus labios...
Cada palabra me enveneno, falleciendo extasiado,
toque la puerta torcida de mis escondrijos,
encontrando al temible santo asfixiado.

Me entregué a la muerte confiado,
en su fútil dulce abrazo...
los pájaros volaron y los siglos se quemaron,
mientras las flores lloraban sus lagrimas falsas.

Entre la tierra y los gusanos,
un ángel canta y lame mi oído, ¡despierta condenado!...
a cuantas miserias os he confiado,
el látigo azota con el perfume del vinagre...

la belleza fue proscrita...
al peor de los consejos del cauto,
todavía resoplan tus palabras,
tarde, muy tarde entre las hojas amarillas del pasado.
III

Soñé con el plástico, las agujas y las esferas...
El mágico perfume del vodka y el aliento de cinabrio,
me perdí en la tarde gris eterna, encantado,
despertando sobre un árbol con mis huesos oxidados.

Sucumbí en la ira, tocando el sol con mi mano...
Tome sus dedos y los devore,
perdiéndome en su exquisito amargo,
los recuerdos aprisionan los despojos de este profano.

Canto un ojo sobre el claro cielo...
Escupiendo sus lagrimas y desparpajos,
mi lengua esta seca, mi halito putrefacto...
Una hoja ha crecido sobre mi espalda.

El árbol viejo y desenfadado,
con su oscura voz ha susurrado,
¡ despierta hijo! , mis ojos vuelven a blanco,
esta terrible tarde anaranjada de mayo.

Rafael Danilo García P. 15/01/05
Nocturnidae
Derechos reservados

PseudoHaiku Negro I

El resultado de experimentar con mi necedad...


Perfume, nardo mezclado con azufre.
Encanto, andar por las nubes vacías,
Quemando el dulce camino...

Fútil es su palabra,
Moribunda su consigna, etérea.
Solo llueve tristemente sobre la roca...

Magia superflua,
Soñando arar los campos muertos...
Destino insospechado de los amantes.

Bajo la tarde gris,
Tus ojos negros se pierden... en lo claro,
Víspera de sueños...

Tu noble entelequia,
Mi eterna sombra Luminosa,
Aborrece el dulce camino...

Rafael Danilo García P.
Nocturnidae
Derechos reservados

jueves, 13 de diciembre de 2007

Morfotipo espléndido



A ella... eternamente ella...

Eres una forma rara y única...
Terriblemente imperfecta,
de ojos dispares y lengua atroz,
nacida del plástico, la carne y el vidrio.

Te tomo en mi mano extendida,
para regocijarme con tus contorciones,
amándote con cada vuelta,
entre giros bruscos y violentos.

Vacilas con tus ojos inyectados...
De néctar y ópalos moribundos,
¿sabe acaso la abeja de mieles?
Cuando te observo entre los arcos.

Agitada sobre la tierra, te ahogas con desvarío...
Son tus alas trascendentales,
las que me halan y me seducen,
tu reptar profundo el que incita mi deseo.

Falena extraña, falena mía...
Déjame guardarte en mi caja,
atravesarte y encerrarte,
para verte siempre al frío de los cristales.

Rafael D. García P.
Nocturnidae
04/01/05
Derechos reservados

Poemas Negros y Absolutos II


A mi musa sempiterna.....

I

Hablas desde las sombras, amada mía...
Entre los espectros que deambulan por la cornisa,
tus ojos profundos me provocan,
lanzándome al precipicio...

¡Oh!, dulce muerte... de los Ángeles danzantes,
deslizad tu cuchillo por mi cuello,
la cabeza del toro esta en el suelo,
para que los perros se agasajen con los restos.

El Amar es la pregunta eterna,
que condena a los incautos,
a quienes veo desde el fondo,
ahogados en el fracaso...

Es así amada mía aunque el siempre no existiese,
en tus ojos profundos, yo él maldito me marchíte,
como aquellos meses fríos del año,
que entumecen nuestros labios...

II

La virginidad... el non plus ultra,
la alegoría a mis pecados,
cual dulce mofa de los mercados,
derrochando las más crueles insensatecez.

Es mi llanto y mi anatema, contradicciones innegables,
caigo dormido en tu regazo,
moribundo por los excesos
Y vuestro lascivo encanto.

Risas vienen a mi locura...
retorcidas y violentas, perfume puro a inclemencia.
Entierra tus uñas sobre mi carne,
profáname serenamente con tu insolencia.

Toma mi piel y vístela; muérdela y desgárrala,
mis deseos, mis visiones... mi pasado,
tócame hoy y hazme prosaico,
en este claustro endemoniado.

III

Duermo boca abajo... con un ojo entrecerrado,
mis brazos están muertos, por lo grueso de mi pasado...
acaríciame, musa eterna,
dejándome morir a tu lado.

Sueño en campos verdes y azules,
el delicioso encanto de lo aciago,
te veo venir sobre los árboles... sola danzando,
arrúllame, musa eterna con tus dedos afilados.

La condición mas pura, libre de malicia...
De lo nefasto y de lo humano,
arrancas una hoja con tus labios,
para abrigar a este profano...

Deliciosos sueños contigo amada mía,
de mis tercetos sofocados,
acaríciame musa eterna,
este primer mes a tu lado.

IV

Fingir juventud fue extraño...
Cuando los colores te los han narrado,
las virtudes son un dibujo,
triste, vago y equivocado...

Anduve por las sendas blancas,
que a los caminos negros han cambiado,
mas son solo tristes grises,
los que bendicen a este espantajo...

Escuche un ave marcharse al sonar el tejado,
por la rendija vi el verde, los colores del encanto,
sobre las maquinas y cacharros,
de los espíritus oxidados.

Vi tu alma en rojo e inclemente anaranjado,
de las frutas arrancadas por los pájaros,
las pasiones, los delirios tus mayores tysanos,
eres tu musa eterna el llanto azul de mis lagos.


Rafael D. García P./Nocturnidae
14/12/04
derechos reservados

La Verdad del Carisma Absoluto...


Le amour...Le morte... ;

Entre los bordes de la ventana,
yo levanto mi cabeza con desprecio...
Con mi ojo ciego los muerdo, mastico y escupo,
el desparpajo que sus miradas trasmite,
con el aciago humor profano,
de su altísima insolencia...

Solo es un alarido, una patada de ahogado,
los cristales rotos aun cortan mi garganta,
dibujando una mueca,
que los insulsos pululantes llaman vida...
en su fatídico amor, amor a muerte.
¿Es posible acaso pintar tan cómico retrato?.

El vampiro, el cerdo y el licántropo,
el salvaje caníbal y las marionetas de Heydrich,
se pintan con mis dedos en un teatro de fantasmas...
Es posible que sus miradas blancas en trance,
ensimismadas en la cándida idiotez...
adviertan el directo soneto del payaso.

Canta un ave y su inusual sordera austera,
suprime el trágico encanto,
¿imitar o no al tarado?...
el oído delicado inundado de fango,
tartamudeando en estupidez, febrilmente
acerca de si es un Són o solo un Tango.

Mucho mas ansiosa se torna mi vigilia...
La camisa de fuerza se torna estrecha y penetra mis costillas,
¡Sus podridas gargantas benditas sean!
El desparpajo que sus voces balbucea,
con amarga estupidez profana,
envenena mi estanque y corrompe mis arenas...

Nocturnidae
Rafael D. García P.
26/11/04
Derechos reservados.

Entre las Piedras y los Cángrejos

Escarbo bajo las piedras blancas de la costa,
entre mis pesares y alucinaciones,
te encuentro a ti, melancólica junto a los cangrejos.
Como todas las tardes en las riveras.

Caigo dormido por tu sutil velo, tu encanto...
Sueño entre las aguas y sus ondinas,
mi negrura se desvanece,
toco así las arenas con mis dedos.

Raíces húmedas abrazan mi cuello,
desvanezco en asfixia, sueño en agonía...
Luz del fondo, blanca etérea... utópica,
en tus brazos me reconforto.

Dulce niña de las tardes,
Bañada en lagrimas de lluvia,
Te encuentro a ti en melancolía,
Esta tarde eterna de cangrejos...

Rafael D. García P.
Nocturnidae
23/10/04
Derechos Reservados c. 2004

Vox Angelicarum



Cuantas humillaciones, habéis soportado Ángeles hermosos...
Entre las feroces maquinas de nuestra entelequia,
admiro las estrellas, mas no su fútil gracia,
nuestros circuitos, las aberraciones de lo humano,
nuestras palabras, el balbuceo de los idiotas...

Cuando suben por las paredes, resbalan como lagartijas...
Sin sus alas de celofán traslucido, ni sus venas de nácar.
Admiro a las luciérnagas por su efímera belleza,
las lámparas bajo el agua, los cristales tornasoles,
nuestras palabras, la procesión de las vanidades.

Artificio divino, invento obsoleto...
Cuan noble es nuestra virtud creadora-destructora,
fiel reflejo de su triste encanto,
somos acaso aun los predilectos,
del hijo prodigo sepultado...

Rafael D. García P.
Nocturnidae

martes, 4 de diciembre de 2007

Sueño II




Es hora de escribir, lo que las letras santas robaron...
El momento preciso, cuando ríe el bufón y la audiencia esta muerta.
Respiro mientras paso una pagina para no perder la compostura,
cuando resopla la flauta de las desigualdades.

Un ojo describe el vacío, con su andar serpenteante...
Sobre las estrellas y las hojas blancas del futuro,
¡sois la vida enmascarada, de santidad inigualable!
La diáfana, luminosa y absoluta.

Una recua de mulas sin cabeza, lleva mi palabra,
cruza el mar en su superficie, calmada...
Entre las nubes repletas de ángeles,
pescando peje sapos oxidados.

El cáliz de mis lamentos, los tronos han tomado,
embriaguez de mis amarguras, desperdiciadas...
Gris plomo es el convento, blanca la iglesia,
Barniz dorado de los cielos.

04/10/04
Rafael D. García P.
Nocturnidae

Espiras I




Cuando me deslizo sobre la espiral azul,
entre afuera y adentro, se quema mi mano...
La veo y me pierdo, sigo cayendo sin llegar.

Arcos de luz me arropan y me pierdo...
Sobre el ojo dibujado en su mirada,
aún sigo descendiendo a ningún lado.

Uno y otro Giro, me acerco y me alejo,
gotas de lluvia caen desde lo alto...
Azul y rojo siempre en nuestras manos.

Todo nos separa y nos une al mismo tiempo...
la pared de ladrillos en silencio,
degusto la infusión amarga del tiempo.


Nocturnidae
Rafael D. García P.
23/11/03

Sueño I

Quisiera morir abrazado por las hojas,
atravesado por tus espinas, esta tarde...
Entre capullos de polillas grises y pardos,
renacer en la noche eterna.

En tus raíces caminaría y mordería,
bajo tu sombra profunda casi permanente,
ciego en este momento, aniquilante y hermoso,
así despertaría renovado.

Los espejos se rompen, el frenesí me exalta...
Son las hojas que me abrazan,
la mortaja dulce y sorda de tus palabras,
abro mis ojos pálidos, ante el ocaso.

Encantadora niña de las mañanas,
de Ra es tu ojo perfecto, negro borde esclavizante.
Luminosa de mis tardes, de cinco y siete silencios...
Abrázame con tus hojas verdes sobre el aire.

Rafael D. Garcia P.
Nocturnidae
03/10/04